¿Dios quiere que sea buena persona?

¿Dios quiere que sea buena persona?

     

Siendo Verdaderamente una Buena Persona ¿Te has dado cuenta de que nuestro mundo está lleno de gente que ha adoptado un código moral sin haber tenido que someterse a creencias religiosas? Sabes a lo que me refiero; gente que vive y se comporta mejor de lo que tú y yo lo hacemos, y no tienen que creer para nada en el Cristianismo. ¿No te vuelve loco el saber que hay no-cristianos allá afuera que se comportan y viven en una manera que nos avergüenza a nosotros? A menudo son más amables de lo que somos nosotros, más bondadosos y amorosos, más generosos y respetuosos de la ley. En general, ellos parecen ser ‘mejores’ seres humanos de lo que nosotros esperamos o clamamos ser. Yo trabajo con alguien así, y a menudo él me hace detenerme y re-evaluar en lo que creo y lo que Dios recompensa. Con frecuencia hablamos acerca de asuntos de la fe y él me dice una y otra vez que él cree que si hay un Dios y un cielo, algún día él estará allí, basado en el hecho de que es una buena persona. ¿Alguna vez has escuchado a alguien hacer esa afirmación? Es una difícil de responder, así como parece injusto para gente como esta, que a nosotros Dios simplemente nos pida creer y confiar en Su Hijo para recibir nuestra salvación. ¿Qué clase de Dios le negaría a la gente buena la entrada al cielo, por un tecnicismo como éste?

Quienes Somos Fuera del Escenario Pero si somos honestos unos con otros, y si mi amigo realmente piensa en ello, él tendrá que admitir que es imposible ser ‘bueno’ todo el tiempo. Hay muchas ocasiones cuando bajamos la guardia, especialmente cuando estamos con gente a la que hemos conocido por mucho tiempo y hemos llegado a sentir confianza. ¿Cuántas veces has estado en una acalorada discusión con un miembro de tu familia y escuchas sonar el teléfono? De alguna manera pudiste levantar el teléfono y aparentar una dulce voz y disposición, el tiempo suficiente como para pasar una vez más por esa ‘buena’ persona. Nos gusta engañar al mundo haciéndolo pensar que somos algo que no somos. Elegimos y decidimos frente a quien queremos vernos bien. Decidimos anticipadamente cuál audiencia va a tener la mejor impresión de nosotros, y tenemos cuidado de hacérselos notar. Tristemente, con frecuencia solemos ser los más ásperos y menos amorosos con la gente que decimos amar más. ¿Te has encontrado alguna vez tratando a un extraño mejor de lo que tratarías a tu hermano o hermana?

La Verdad Total del Sermón del Monte Bueno, Jesús tiene algo que decir acerca de la actuación espiritual que a menudo desplegamos frente a nuestros amigos y gente en nuestro mundo. Veamos lo que Él dice en la siguiente porción del Sermón del Monte:

Mateo 6:1-18 “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”

Dios nos ve como somos en realidad. Él nos ve en la oscuridad. Y Él sabe que mucho de nuestro comportamiento es simplemente una actuación ante la gente de nuestro mundo. Dios sabe que este tipo de espiritualidad es hipócrita e irreal. A Dios le gustaría que fuéramos realmente gente moral, pero Él sabe que la verdadera moralidad es más que un comportamiento externo. Ésta debe comenzar con una condición interior. Así que Jesús comienza a mencionar un número de actividades ‘espirituales’ que eran comunes en Sus días (y aún son comunes entre los cristianos actuales) mientras Él ilustra la diferencia entre lo que he llamado la fe de ‘cartelera’ y la bondad moral verdadera.

1 Dando a los Necesitados Jesús comienza con el acto de generosidad que todos debemos tener como parte de nuestra naturaleza; el deseo de ayudar a aquellos en necesidad. Jesús rápidamente delinea la diferencia entre dos posibles audiencias que pudiéramos tener cuando damos a los necesitados. Existe una audiencia mundana y la audiencia Divina. Nosotros vivimos para una audiencia u otra y nuestro comportamiento mostrará a cuál audiencia nos dirigimos. Jesús tiene razón respecto a la observación de que cuando anunciamos nuestra dádiva al mundo como una trompeta que resuena, ya hemos expuesto nuestros motivos de simplemente impresionar a la gente a nuestro alrededor. Él nos dice que el tener únicamente a Dios como audiencia, resultará en una dádiva que es tan privada y secreta, que una mano ni siquiera se entera de lo que la otra está haciendo.

Usualmente actuamos por una razón. A los actores se les paga, y cuando actuamos, también nos encontramos esperando una compensación. Cuando actuamos para tener una audiencia de gente en nuestro mundo, recibimos nuestro pago total AHORA en la alabanza que buscamos de los seres humanos. Cuando actuamos en secreto para una audiencia de Uno, somos recompensados no solo en esta vida sino en la venidera. La recompensa está ligada directamente a la FUENTE de la recompensa. Si la fuente es TEMPORAL, entonces la recompensa también es TEMPORAL. Si la fuente es ETERNA, entonces la recompensa es mucho mayor de lo que pudiéramos esperar, y tan eterna como el Dador de vida.

2 Orando Jesús entonces se dirige al virtuoso acto de la oración. Sí, aquí también podemos dirigir nuestro actuación espiritual hacia la audiencia terrenal. Tú y yo aún tenemos muchas oportunidades de orar en público; en las comidas o en ocasiones especiales. Y todos hemos estado en compañía de alguien que tomó la oportunidad de orar como una oportunidad para probar algo a la demás gente que pudiera estarlo escuchando. ¿Y alguna vez te has encontrado con alguien en el colegio o en un restaurante que se tomó grandes molestias para hacerte saber que estaban orando? Hay algunos grupos religiosos a quienes se les pide que detengan todo y oren a horas específicas del día, y con frecuencia esto sucede en público. Jesús nos advierte que no oremos para la audiencia de nuestros semejantes, orando en las calles, balbuceando y llevando a cabo interminables demostraciones de nuestra espiritualidad. Él nos dice que la oración que está dirigida a Dios como su audiencia es muy diferente, y es aquí donde se nos presenta el “Padre Nuestro” (hablaremos sobre él más detalladamente en un momento).

Pero una vez más, Dios sabe que usualmente actuamos por una razón. La oración que se dirige a la gente en nuestro mundo como nuestra audiencia principal, obtiene la alabanza aquí y ahora, y Jesús nos dice que esta es la única recompensa que obtendremos. La oración que es hecha en privado, reconociendo la soberana naturaleza de Dios, es recompensada por la eterna audiencia de Uno, y esta recompensa es mucho más poderosa y significativa que las alabanzas de los hombres.

3 Ayunando Finalmente, Jesús habla sobre el acto espiritual del ayuno. Él nos dice que cuando nos dirigimos a la gente como nuestra audiencia, nos encontraremos echando mano de todo para anunciar el hecho de que estamos ayunando. Aún cambiamos la expresión de nuestra cara y hacemos todo lo que podamos para sobre-dramatizar nuestra actividad. Claramente estamos buscando la alabanza del mundo. Pero el ayuno dirigido a Dios es hecho en privado y Jesús aún nos dice que debemos hacer un esfuerzo extra para arreglarnos y vernos bien para que nadie sepa que estamos ayunando. Si Dios es verdaderamente nuestra audiencia, no necesitamos anunciarla al mundo.

Después de todo, ¿de quién es la alabanza que buscamos, a fin de cuentas? ¿Qué recompensa es realmente importante para nosotros? ¿Estamos tras la recompensa del mundo, o estamos interesados en la alabanza de Dios? La alabanza del mundo es efímera, pero la alabanza de Dios es eterna.

Un Buen Patrón ¿Has notado aquí el desarrollo de un patrón en los ejemplos dados por Jesús? Por una parte tienes al mundo y por el otro a Dios. La decisión debe hacerse respecto a cuál lado estarás tratando de complacer. ¿De qué lado queremos recibir nuestro reconocimiento? Jesús nos dice una y otra vez que elegir al mundo es enfocarnos en la gratificación inmediata. Es fácil ser atrapado en ese enfoque de la vida. Después de todo, constantemente estamos tratando de obtener todo lo que queremos, y de conseguirlo AHORA. Pero cuando nos enfocamos en Dios como nuestra audiencia, comenzamos a tener Su visión del mundo. Es una visión que es perspicaz y paciente. Es una visión que se enfoca en la recompensa eterna, en vez del placer temporal e inmediato.

¿Quién Es Tu Dios? ¿Por qué estará Dios tan interesado acerca de la audiencia que elegimos cuando hacemos nuestros “actos espirituales”? ¿Porqué tendría que importarle a Él? ¿No es ya algo bueno que nos comportemos bien, sin importar nuestra motivación? Al menos estamos orando y ayunando, y dando a los pobres. ¿A quién le interesa POR QUÉ estamos haciendo estas cosas, en tanto las HAGAMOS? Bueno, a Dios sí le importa, porque Él quiere que nos inclinemos solo ante Él como Dios.

Verán, hay muchas maneras de determinar quién o qué es tu Dios. Una forma es ver la manera en que pasas tu tiempo. Denme algún tiempo libre y vean cómo lo utilizo. ¿Qué hago con él? Pronto descubrirás qué es en lo que realmente estoy interesado. Sabrás qué es lo que adoro. También podrás ver cómo gasto mi dinero. Mira mi chequera y ve lo que es importante para mí financieramente. ¿Cómo gasto mi dinero? Esa es otra forma fácil y rápida de ver lo que yo adoro. También podrás echarle una mirada a las actividades en las que pienso. ¿Qué es lo que consume mi vida mental? Mientras que esto es un poco más difícil de entender, es un gran indicador de lo que yo adoro.

Pero Dios sabe que hay otra forma de determinar lo que es verdaderamente importante en mi vida. Hay otra forma de determinar lo que adoro (lo que se ha convertido en mi Dios). Simplemente puedo ver de quién es el reconocimiento que estoy buscando. ¿Quién es mi audiencia? No es difícil que nuestra audiencia se convierta en nuestro Dios. Nos encontramos haciendo buenas obras, realizando actos bondadosos para satisfacer a la audiencia que es más importante para nosotros. Y Dios no quiere que alguna otra cosa nos importe más de lo que nos importe Él.

Éxodo 20:4-5 “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque YO soy JEHOVÁ tu DIOS, fuerte, celoso,….”

Dios no quiere que tengamos una audiencia mundana porque Él sabe que nos conducirá a dioses mundanos. Esto es idolatría, al igual que en los días de Moisés y es ofensivo a Dios.

La Cartelera de la Rectitud.

 Dios sabe que una rectitud bulliciosa, verbal y orgullosa que se proclama al mundo, es solo una ‘cartelera de rectitud’ que busca el aplauso y la alabanza de la gente. Por otra parte, una rectitud personal, privada y humilde, busca la alabanza de Dios, y esta es la audiencia que Dios quiere que tengamos.

Actuación Contra un Cambio de Corazón
Ahora piensa por un momento en la diferencia entre una actuación que está enfocada en la apariencia exterior y compárala con una vida espiritual que está enfocada en el corazón de Dios. Piensa acerca de la naturaleza del escenario, por ejemplo. Las obras teatrales están diseñadas para que la gente se siente en una audiencia y requiere de varias cosas a fin de resultar efectiva. Primero, necesitan un escenario y los accesorios que convenzan a la gente que lo que están viendo es real. Segundo, las obras teatrales requieren de actores y actrices que no sean lo que dicen ser, pero que sean capaces de seguir cuidadosamente el libreto que ha sido escrito para convencernos de una realidad diferente. Finalmente, las obras teatrales requieren de una fuerte entrega dramática y verbal, a fin de que la gente entienda lo que cada actor o actriz intenta comunicar con su actuación.

Ahora, Dios entiende esta naturaleza de obras teatrales, y Él no quiere que nuestra vida espiritual se transforme en este tipo de actuación. Él sabe que un acto piadoso de rectitud espiritual comienza con un cambio del corazón y resulta en un acto que no es de libreto, no es ruidoso u orgulloso, y no necesita del reconocimiento humano. Esta es la clase de rectitud espiritual que Dios quiere que busquemos.

Tu Corazón Importa
Y si piensas en ello, la naturaleza de tu corazón, ¡el motivo por el que haces algo ‘bueno’ realmente importa! Digamos por ejemplo que este parado con un amigo esperando el autobús. Mientras esperan, ves a una viejecita conduciendo un auto al que acaba de ponchársele la llanta. Ella apenas puede conducir el coche a la acera, mientras lucha para manejar con una llanta ponchada. Ella se baja del auto y débilmente camina a su alrededor para ver la llanta ponchada. Obviamente se le ve muy anciana, muy frágil y muy desconcertada.

Antes que puedas correr para cruzar la calle y ayudarla, observas a un joven que llega a ayudarla. Él corre y se asegura de que ella esté bien. Se sienta con ella por un momento, calma sus nervios, y luego procede a cambiar la llanta. Él es amoroso con ella todo el tiempo, y eventualmente la ayuda a entrar de nuevo en el coche y la despide. Tú y tu amigo están asombrados por la forma en que él a tratado a la anciana. El joven parece ser un santo en la forma en que realizó su buena obra.

Pero ¿qué pensarías del mismo joven, si la única razón por la que él hizo este acto de bondad fue porque primero los vio a ti y a tu amigo observando la situación desde el otro lado de la calle? ¿Importaría si el joven realmente fuera con la señora y le arreglara la llanta ponchada aunque nadie hubiera estado ahí para ver sus acciones? Por supuesto que importa, y ¡Dios sabe que nuestro corazón y nuestros motivos son la base fundamental para cualquier buena obra!

Haciendo a Una Persona Verdaderamente Buena
La decisión de hacer lo correcto ante Dios es eso: una decisión. Es una elección. Y si no hay más remedio que hacer lo que es correcto, entonces realmente no puede hacerse ninguna cosa buena. Piensa en eso por un momento. La habilidad para elegir lo CORRECTO requiere de la opción de elegir LO MALO. Lo BUENO solo es BUENO cuando se compara con lo MALO, ¿tiene sentido eso? Déjenme ilustrar esta verdad para ustedes.

Digamos que quieres diseñar un ser perfecto, un ser que estuviera libre de imperfecciones de cualquier clase. Bueno, podrías diseñar un robot como C-3PO de la Guerra de las Galaxias y sencillamente programarlo para ser todo lo que quieres que sea. Pero sin la habilidad para elegir por sí mismo, este robot no es muy humano ¿o sí? Si el robot hace algo que es “bueno” fácilmente puede alegarse que él no tenía la elección de hacer otra cosa que lo que él estaba programado para hacer, así que sus buenas acciones realmente no son propias. El robot simplemente está respondiendo a su programación y no puede ser llamado “bueno” porque en realidad él no está haciendo una elección entre el bien y el mal, ¿tiene sentido?

En cambio, si fuéramos a diseñar a un ser MORALMENTE perfecto, primeramente vamos a tener que darle a este ser la libre voluntad para hacer una ELECCIÓN, para que cuando el ser realmente HAGA una elección por el bien, sea una reflexión verdadera de su naturaleza. Pero ¿cómo podemos asegurarnos de que el ser elija hacer lo que es correcto? Bueno, primero vamos a tener que enseñarle a diferenciar el bien del mal. Pero eso no garantizaría su buen comportamiento ¿o no? Vamos a tener que motivar a esa creación para que responda a las guías y códigos morales del creador. ¿Cómo podemos hacer esto?

Realmente solo hay un par de maneras. Una forma es incitar a nuestra creación con algo. Ya sabes, podemos decirle que si hace lo que le decimos, le daremos algo bonito. Es como sostener una zanahoria frente a un burro terco que no quiera moverse hasta que vea la zanahoria y camine para tratar de morderla. En tanto mantengamos la zanahoria frente al burro, el burro continuará moviéndose en la dirección correcta. Pero si quitamos la zanahoria, ¿seguirá caminando el burro por sí mismo? No. Eso es por lo que esta clase de motivación no significa nada a largo plazo. Si necesitamos la alabanza de los hombres para motivarnos a hacer lo que es correcto, realmente no somos buenas personas. Si no hacemos esas buenas obras en la oscuridad, sin que nadie nos observe, entonces realmente no somos gente que haga buenas obras para empezar.

Y eso es lo que separa el cristianismo de todos los otros sistemas de fe. También piensa en eso por un momento. En primer lugar, si se nos exigieran las buenas obras para estar con Dios, y si nos pidiera hacer buenas obras para ser salvos, entonces nuestra salvación se convierte en la zanahoria que nos está motivando. Podríamos ser o no realmente buenos, y nunca lo sabríamos porque se nos pediría constantemente hacer estas cosas para ser salvos. No te confundas por esta parte del Sermón del Monte. Jesús está hablando de las recompensas de Dios para aquellos que realicen un servicio humilde, pero no es la recompensa de la SALVACIÓN. Las recompensas de honor, alabanza y responsabilidad en el cielo son muy diferentes al regalo de Salvación que viene a través de la fe UNICAMENTE.

Romanos 3:21-22 “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.”

Romanos 11:6 “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.”

Dios no quiere que seamos motivados por el anzuelo de la salvación a través de buenas obras, porque eso realmente no revela la clase de persona que seríamos si no hubiera tal recompensa colgando frente a nosotros. En cambio, Dios quiere que seamos motivados por algo más. Él quiere que seamos motivados por una respuesta de agradecimiento de alguien que conoce el valor del regalo que ha recibido. Nosotros que creemos ya hemos sido gratificados con el increíble regalo de la Salvación. Eso debería hacernos tan humildes hasta el punto de tener una respuesta gozosa. ¿Alguna vez has recibido un regalo de alguien que haya sido tan asombroso y generoso que simplemente te dejó boquiabierto? ¿Alguna vez has recibido un regalo de alguien que cambiara la forma en que te sentías respecto a ellos? ¿Un regalo que cambiara tu corazón? Ese es la clase de regalo que ya nos ha sido dado por Dios. Nuestra salvación es ese regalo y es un regalo gratuito que no requiere de obras ni desempeños. Sin embargo, nos encontramos siendo obedientes al código moral de Dios, no porque estemos tratando de merecer o ganar el regalo, (éste ya nos ha sido dado gratuitamente), sino porque hemos sido cambiados mediante ese regalo y simplemente ahora queremos responder en gozo y amor. Esa es la clase de respuesta que Dios busca, y los actos espirituales que se realizan de esta manera, no requieren de una audiencia terrenal.

La Verdad Total Cada cosmovisión trata de responder a tres preguntas. Primero, ¿cómo llegamos aquí? Segundo, ¿por qué esta todo tan desordenado? Y tercero, ¿cómo podemos arreglarlo? Nosotros como cristianos, ya sabemos las respuestas a estas preguntas, y Jesús nos enseña estas respuestas en el Sermón del Monte. Estamos aquí como resultado de un Dios Creador, quien nos creó con la libertad de elegir entre el bien y el mal. Pero nuestra condición presente claramente refleja el hecho de que con frecuencia elegimos hacer lo que está mal, a fin de servir a nuestros propios deseos. Pero Jesús nos está llamando a tener un cambio de corazón que entienda el regalo de Salvación que nos ha sido dado, y respondamos con gozo ante ese regalo. Dios no quiere que actuemos soberbiamente, tratando de conseguir la aclamación de la gente en nuestro mundo, y Él no quiere que actuemos en temor, temerosos de no ser salvados a menos que hagamos ciertas buenas obras. La única vida de respuesta que importa a Dios, es una vida de gozo y gratitud.

Así que ¿Por Qué Buscamos la Alabanza de los Hombres? ¿Por qué entonces continuamos enfocándonos en el mundo como nuestra audiencia para las buenas obras? Una razón puede ser que simplemente queremos ser amados. Estamos hechos con esta básica necesidad humana de ser queridos y amados. Pero a veces tratamos de satisfacer esta necesidad buscando el amor y la aprobación de la gente a nuestro alrededor, en vez de la del Dios que nos creó. Debemos recordar que Dios nos ama como a Sus hijos que somos:

1 Pedro 5:6-7 “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que é los exalte cuando fuere tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”

Adicionalmente a esto, a veces nos encontramos tratando de levantar nuestra propia autoestima con buenas obras. Aceptémoslo, nos sentimos mejor acerca de nosotros mismos cuando conseguimos la alabanza de otros en nuestras vidas. Pero Dios nos pediría recordar cuán especiales somos ya; lo suficientemente especiales para haber sido elegidos por Él para ser salvados en primer lugar. Si podemos recordar lo que somos en Cristo, no podríamos sufrir de baja autoestima. Debemos recordar que somos los herederos del Rey del Universo:

Gálatas 4:6-7 “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

En cualquier caso, ya sea que estemos buscando el amor de otros o tratando de levantar nuestra autoestima a través de buenas obras, como cristianos debemos saber que Dios nos ama y nos ha dado el regalo más importante de todos, a Su Hijo Jesucristo, quien ha asegurado nuestro pase seguro a casa, al corazón de Dios.

“Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación,
mas líbranos del mal…”

Esta oración de diez líneas puede ser dividida en dos secciones de cinco líneas, arriba y debajo de la línea trazada en la mitad de la oración. La mitad superior de la oración trata con la naturaleza de Dios, mientras que la mitad de abajo trata con nuestra naturaleza como seres humanos creados. ¿Cómo lo sabemos? Bueno, vean los pronombres personales que se usan en la primera mitad. “Padre” y “tu” son usados a través de estos cinco versos. En la mitad de abajo encontramos pronombres personales, tales como “nos” y “nosotros” que nos señalan de nuevo como seres creados. Notarás algo más también. La primera parte de la oración que trata de Dios, describe su santificada posición. Observa eso. Dios es santificado. Él es Aquel quien es merecedor de adoración. Nota también que Su dominio es descrito aquí como ‘el cielo’ y el ‘reino.’ Ahora compara esto con la mitad inferior de la oración. Notarás que el perdón es el enfoque principal para nosotros como seres creados. ¡Necesitamos el perdón! Ve ahora la descripción de nuestro dominio aquí en la tierra. ¡No es de extrañar que necesitemos ser perdonados! Hay ‘deuda’ y ‘tentación’, y hay ‘deudores’ y ‘mal’. Aquí vemos claramente la descripción de dos mundos, uno que es la morada celestial de Dios, y otra que es el mundo caído del hombre. La oración puede ser dividida en dos partes que parecen decirnos algo muy importante: Dios es Dios, y nosotros ¡NO somos Dios! Por esta razón, nunca debemos encontrarnos buscando la alabanza de los seres creados. Después de todo, ellos no son Dios. Debemos, en cambio buscar una audiencia con Dios Mismo. Esta oración distingue claramente la diferencia entre el hombre y su Creador y esta verdad tiene eco en toda la Escritura:

Isaías 55:8-9 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

¿A Quién está Iluminando el Reflector? Cuando hacemos nuestras buenas obras para recibir la alabanza de los hombres, convertimos el servicio en una auto-glorificación. Colocamos el reflector sobre nosotros mismos en lugar de en Dios, quien merece toda la gloria. Cuando hacemos eso, nos hacemos dioses para nosotros mismos. Cuando hacemos eso, tomamos la energía y la pasión que debe ser dirigida a Dios en lugar de a nosotros mismos. Le negamos a Dios Su gloria y tratamos de tomarla para nosotros mismos. Esa no es la forma de construir a una verdadera buena persona. Podremos vernos como gente buena exteriormente, pero cuando hacemos nuestras obras para una audiencia humana, negamos la verdad total que Jesús enseñó en el Sermón del Monte.

Un contraste entre la vanidad y la realidad

 

Un contraste entre la vanidad y la realidad

Marcos 12:38-40 Y les decía en Su enseñanza: Guardaos de los escribas, que gustan de pasearse con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas, y los primeros asientos en las sinagogas, y los puestos de honor en los banquetes; que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación.

Inmediatamente después de subyugar a los opositores y hablarles acerca del Cristo, el Señor profirió una advertencia en cuanto a los escribas. En cuanto a los escribas, la cuestión era el conocimiento vano, incluso relacionado con la Biblia. Ellos enseñaban teología y doctrina de manera vana. Los escribas creían entender la Biblia y saber doctrina y teología. Tal vez conocían las Escrituras según la letra, pero ciertamente no conocían a Cristo. Así que, el Señor, en Su enseñanza, preguntó cómo es que los fariseos decían que Cristo es el hijo de David. Los escribas enseñaban teología vana, una teología que no contenía a Cristo como realidad. Existen muchos  ministerios que no son CRISTO CENTRICOS.

También existe la posibilidad de que seamos los escribas actuales. Nuestra enseñanza puede estar correcta, pero también vacía, es decir, sin Cristo. Los escribas de antaño enseñaban a la gente según el Antiguo Testamento, pero no tenían luz en cuanto a Cristo. No comprendían que Él era el Dios-hombre. 

Debemos discernir si cierto mensaje o enseñanza tiene a Cristo como centro, realidad y esencia. Algunos predicadores y maestros son elocuentes por naturaleza y pueden presentar la doctrina a personas que tienen comezón de oír. Dicha enseñanza, predicación o exposición de la Biblia es conforme al conocimiento humano acompañado de la elocuencia. Debemos ser aptos para discernir si Cristo es el centro, la realidad y la esencia de cada mensaje. Si no lo es, ese mensaje está vacío, y en principio, pertenece a la enseñanza de los escribas y no debemos prestarle atención. ¡Es Cristo en vosotros la esperanza de gloria!

La diferencia entre QUERER Y AMAR

Todos los vicios de la mente son fruto de interpretar de forma egocéntrica la realidad, una actitud impulsiva e inconsciente que nos impide aceptar lo que sucede tal como viene y a los demás tal como son.

Ésta es la causa real de todo nuestro sufrimiento, que además nos encierra en un círculo vicioso muy peligroso. Para poder amar, primero hemos de albergar amor en nuestro corazón.

En este caso, el problema es en sí mismo la solución. Y lo primero que debemos saber es qué es el amor.
No al que estamos tan acostumbrados, sino al de verdad. Porque una cosa es querer, y otra muy distinta, amar.

Querer es un acto egoísta; es desear algo que nos interesa, un medio para lograr un fin.
Amar, en cambio, es un acto altruista, pues consiste en dar, siendo un fin en sí mismo.

Queremos cuando sentimos una carencia.Amamos cuando experimentamos plenitud.

Mientras querer es una actitud inconsciente,relacionada con lo que está fuera de nuestro alcance, amar surge como
consecuencia de un esfuerzo consciente, que nos hace centrarnos en lo que sí depende de nosotros.

Cuando uno ama no culpa, ni juzga, ni critica, ni se lamenta. Los que aman intentan dejar un poso de alegría, paz y buen humor en cada interacción con los demás, por muy breve que sea.

Amar también es aceptar y apoyar a las personas más conflictivas, porque son precisamente las que más lo necesitan.

Amar de verdad es sinónimo de profunda sabiduría, pues implica comprender que no existe la maldad, tan sólo ignorancia e inconsciencia.

La paradoja es que el amor beneficia primeramente al que ama, no al amado. Así, el amor sana y revitaliza la mente y el corazón de quien lo genera. Por eso recibimos tanto cuando damos……

De Reiki Lanzarote

Lo poco es mucho en las manos de Dios

Lo poco nuestro se convierte en  mucho en las manos del Señor.

“Ninguno se presentara delante de mí con las manos vacías” (Jehová Dios) 

Marcos 6:34-38 Y al desembarcar vio Jesús una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Siendo ya avanzada la hora, Sus discípulos se acercaron a Él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer. Respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Iremos a comprar pan por doscientos denarios, y les daremos de comer? Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces. 

Marcos 6:41-44 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a los discípulos para que los pusiesen delante de la gente; y repartió los dos peces entre todos. Y comieron todos, y se saciaron. Y recogieron de los pedazos de pan y de los peces doce cestas llenas. Y los que comieron de los panes eran cinco mil hombres. 

Sabemos que el Señor usó cinco panes y dos peces para alimentar a los cinco mil (vs. 38-42). Juan 6:9 dice que estos cinco panes eran de cebada, la cual tipifica al Cristo resucitado (Lv. 23:10). Así que, los panes de cebada representan a Cristo en resurrección como nuestro alimento. Los panes proceden de la vida vegetal y representan el aspecto generador de la vida de Cristo, mientras que los peces pertenecen a la vida animal y representan el aspecto redentor de Su vida. A fin de satisfacer nuestra hambre espiritual, necesitamos tanto la vida generadora de Cristo como Su vida redentora. Ambos aspectos son representados por cosas pequeñas: los panes y los peces. 

Los cinco panes y los dos peces también indican que todo lo que hemos recibido del Señor debemos traérselo a Él para que se convierta en una gran bendición para muchos. El Señor siempre usa lo que le ofrecemos para suplir las necesidades de los demás. 

No debemos menospreciar nuestra experiencia y decir: “Yo no tengo mucho del Señor. Casi no le he experimentado”. Miren lo que el Señor pudo hacer con cinco panes y dos peces. Él no nos pide más de lo que tenemos. Pero si le  presentamos lo que poseemos, El  lo recibe y lo convierte en una gran fuente de bendición para muchas almas que lo están necesitando.

Y ninguno se presentara delante de mí con las manos vacías. (Éxodo 23:15.b)

Lo poco nuestro se convierte en  mucho en las manos del Señor. 

“Ninguno se presentara delante de mí con las manos vacías” (Jehová Dios)  

Marcos 6:34-38 Y al desembarcar vio Jesús una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Siendo ya avanzada la hora, Sus discípulos se acercaron a Él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer. Respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Iremos a comprar pan por doscientos denarios, y les daremos de comer? Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.  

Marcos 6:41-44 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a los discípulos para que los pusiesen delante de la gente; y repartió los dos peces entre todos. Y comieron todos, y se saciaron. Y recogieron de los pedazos de pan y de los peces doce cestas llenas. Y los que comieron de los panes eran cinco mil hombres.  

Sabemos que el Señor usó cinco panes y dos peces para alimentar a los cinco mil (vs. 38-42). Juan 6:9 dice que estos cinco panes eran de cebada, la cual tipifica al Cristo resucitado (Lv. 23:10). Así que, los panes de cebada representan a Cristo en resurrección como nuestro alimento. Los panes proceden de la vida vegetal y representan el aspecto generador de la vida de Cristo, mientras que los peces pertenecen a la vida animal y representan el aspecto redentor de Su vida. A fin de satisfacer nuestra hambre espiritual, necesitamos tanto la vida generadora de Cristo como Su vida redentora. Ambos aspectos son representados por cosas pequeñas: los panes y los peces.  

Los cinco panes y los dos peces también indican que todo lo que hemos recibido del Señor debemos traérselo a Él para que se convierta en una gran bendición para muchos. El Señor siempre usa lo que le ofrecemos para suplir las necesidades de los demás.  

No debemos menospreciar nuestra experiencia y decir: “Yo no tengo mucho del Señor. Casi no le he experimentado”. Miren lo que el Señor pudo hacer con cinco panes y dos peces. Él no nos pide más de lo que tenemos. Pero si le  presentamos lo que poseemos, El  lo recibe y lo convierte en una gran fuente de bendición para muchas almas que lo están necesitando. 

Y ninguno se presentara delante de mí con las manos vacías. (Éxodo 23:15.b) 

Lo poco nuestro se convierte en  mucho en las manos del Señor. 

“Ninguno se presentara delante de mí con las manos vacías” (Jehová Dios)  

Marcos 6:34-38 Y al desembarcar vio Jesús una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Siendo ya avanzada la hora, Sus discípulos se acercaron a Él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer. Respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Iremos a comprar pan por doscientos denarios, y les daremos de comer? Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.  

Marcos 6:41-44 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a los discípulos para que los pusiesen delante de la gente; y repartió los dos peces entre todos. Y comieron todos, y se saciaron. Y recogieron de los pedazos de pan y de los peces doce cestas llenas. Y los que comieron de los panes eran cinco mil hombres.  

Sabemos que el Señor usó cinco panes y dos peces para alimentar a los cinco mil (vs. 38-42). Juan 6:9 dice que estos cinco panes eran de cebada, la cual tipifica al Cristo resucitado (Lv. 23:10). Así que, los panes de cebada representan a Cristo en resurrección como nuestro alimento. Los panes proceden de la vida vegetal y representan el aspecto generador de la vida de Cristo, mientras que los peces pertenecen a la vida animal y representan el aspecto redentor de Su vida. A fin de satisfacer nuestra hambre espiritual, necesitamos tanto la vida generadora de Cristo como Su vida redentora. Ambos aspectos son representados por cosas pequeñas: los panes y los peces.  

Los cinco panes y los dos peces también indican que todo lo que hemos recibido del Señor debemos traérselo a Él para que se convierta en una gran bendición para muchos. El Señor siempre usa lo que le ofrecemos para suplir las necesidades de los demás.  

No debemos menospreciar nuestra experiencia y decir: “Yo no tengo mucho del Señor. Casi no le he experimentado”. Miren lo que el Señor pudo hacer con cinco panes y dos peces. Él no nos pide más de lo que tenemos. Pero si le  presentamos lo que poseemos, El  lo recibe y lo convierte en una gran fuente de bendición para muchas almas que lo están necesitando. 

Y ninguno se presentara delante de mí con las manos vacías. (Éxodo 23:15.b)

Lo poco nuestro se convierte en  mucho en las manos del Señor. 

“Ninguno se presentara delante de mí con las manos vacías” (Jehová Dios)  

Marcos 6:34-38 Y al desembarcar vio Jesús una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Siendo ya avanzada la hora, Sus discípulos se acercaron a Él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya avanzada. Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer. Respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Iremos a comprar pan por doscientos denarios, y les daremos de comer? Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.  

Marcos 6:41-44 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a los discípulos para que los pusiesen delante de la gente; y repartió los dos peces entre todos. Y comieron todos, y se saciaron. Y recogieron de los pedazos de pan y de los peces doce cestas llenas. Y los que comieron de los panes eran cinco mil hombres.  

Sabemos que el Señor usó cinco panes y dos peces para alimentar a los cinco mil (vs. 38-42). Juan 6:9 dice que estos cinco panes eran de cebada, la cual tipifica al Cristo resucitado (Lv. 23:10). Así que, los panes de cebada representan a Cristo en resurrección como nuestro alimento. Los panes proceden de la vida vegetal y representan el aspecto generador de la vida de Cristo, mientras que los peces pertenecen a la vida animal y representan el aspecto redentor de Su vida. A fin de satisfacer nuestra hambre espiritual, necesitamos tanto la vida generadora de Cristo como Su vida redentora. Ambos aspectos son representados por cosas pequeñas: los panes y los peces.  

Los cinco panes y los dos peces también indican que todo lo que hemos recibido del Señor debemos traérselo a Él para que se convierta en una gran bendición para muchos. El Señor siempre usa lo que le ofrecemos para suplir las necesidades de los demás.  

No debemos menospreciar nuestra experiencia y decir: “Yo no tengo mucho del Señor. Casi no le he experimentado”. Miren lo que el Señor pudo hacer con cinco panes y dos peces. Él no nos pide más de lo que tenemos. Pero si le  presentamos lo que poseemos, El  lo recibe y lo convierte en una gran fuente de bendición para muchas almas que lo están necesitando.

SE NECESITA

Un ejército pacifico y unido que crea en el valor de las pequeñas cosas.? Gente que construya la historia y no se deje arrastrar por los acontecimientos.

Más corazones desarmados, en un mundo lleno de guerras.? Almas magnánimas en una sociedad interesada.

Espíritus fuertes para un siglo de mediocridades.? Más trabajadores y menos personas que critiquen.

Más ciudadanos que digan:”Voy a tratar de hacer algo”, y menos que se contenten con:”Es imposible”.

Un número mayor de audaces que se lancen al fondo del problema para resolverlo y un número menor de fatalistas acomodados en la omisión.

Más amigos que se arremanguen con nosotros, y menos demoledores que apunten solo defectos.

Más gente que almacene esperanza, y menos frustrados que acarreen toneladas de desánimos.

Más personalidades que perseveren y menos colegas que comienzan y nunca acaban.? Más rostros sonrientes y menos frentes nubladas.

Más compañeros bien asentados en la realidad y menos soñadores pendientes de las ilusiones pasajeras.

Necesitamos con urgencia, sin falta:

Un mundo en manos  bienhechoras encendiendo una luz, para iluminar el pesimismo de la multitud. Un fósforo, en la mano…. Pequeño, ¡pero tan importante…!?Pequeño, insignificante, ¡pero como ilumina disipando la oscuridad!

 Roque Schneider

Semilla somos

SEMILLA SOMOS

De cierto, de cierto  os digo, que si el grano de trigo no cae en  la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. ¨

(Juan 12: 24)

En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades.

…Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida ?en proceso de desarrollo.

En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. ?Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.

Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas… para convertirse en árboles.

Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.

Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, ?en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos.

Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta. Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez enceguecedora.

Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos…

Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.

Nada hay que temer, …una sabiduría interior las acompaña… porque cada semilla sabe…. cómo llegar a ser árbol…

Vino nuevo y Odres nuevos

Vino nuevo y Odre nuevo.

Marcos 2:22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino rompe los odres, y el vino se pierde, así como también los odres; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos.

1 Corintios 2:12 Pero nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios no ha dado por Su gracia.

El vino nuevo representa a Cristo como la vida nueva llena de vigor y esperanza que nos mantiene  entusiasmados.

El Salvador  no sólo es el Novio que nos trae ilusión y confianza para que disfrutemos de una vida abundante, sino también el vestido nuevo que nos equipa y capacita exteriormente para que asistamos a la boda.

Además, Él es la vida nueva que nos estimula interiormente para que le disfrutemos como nuestro Novio. Para disfrutarle como tal, primero le necesitamos como nuestro vestido nuevo por fuera y como nuestro vino nuevo por dentro.

Los odres viejos que se mencionan en 2:22 representan las prácticas religiosas, como por ejemplo, el ayuno que guardaban los fariseos, quienes pertenecían a la religión antigua, y los discípulos de Juan, pertenecientes a la religión nueva.

Todas las religiones son odres viejos. El vino nuevo puesto en odres viejos revienta los odres con el poder de su fermentación. Echar vino nuevo en odres viejos es poner a Cristo, la vida estimulante, en la religión, cualquiera que ésta sea. En lugar de tratar de circunscribir a Cristo en las varias formas de rituales, tradiciones, dogmas  y formalidades, debemos echar el vino nuevo en odres nuevos.

La religión, como tal es perniciosa y no debe carcomer nuestra alma, debemos ser libres no siervos menguados por liturgias obsoletas que lejos de acercarnos a Dios nos alejan de su propósito.

Los odres nuevos representan la vida de iglesia en las iglesias locales como el recipiente del vino nuevo, el cual es Cristo mismo como la vida que alegra a la gente. Como creyentes de Cristo, somos personas regeneradas que constituyen el Cuerpo de Cristo y llegan a ser la iglesia (Ro. 12:5; Ef. 1:22-23). El Cuerpo de Cristo, como Su plenitud, también es llamado “el Cristo” (1 Co. 12:12), que se refiere al Cristo corporativo. El Cristo individual es el vino nuevo, la vida interior estimulante, y el Cristo corporativo es el odre nuevo, el recipiente exterior que contiene el vino nuevo. Hoy no tenemos ayunos ni ninguna otra práctica religiosa, sino la vida de iglesia con Cristo como contenido.(Esto no implica que no debamos ayunar, pero no con la perspectiva religiosa, sino con la mentalidad de  ciudadanos del reino) Le poseemos a Él, una persona viviente, como Médico, como Novio,  y como el vino nuevo. Él es el pleno disfrute para nosotros con el propósito de que seamos el odre nuevo, es decir, Su Cuerpo, la iglesia, que le contenga.

Una iglesia que le contiene a Él, anda como el anduvo.

(1ra Juan 2:6, Mat 9:36-38) ¿Cómo es tu iglesia?

El secreto para contrarrestar la ansiedad

El secreto para contrarrestar la ansiedad

Filipenses 4:6-7 Por nada estéis afanosos, sino en toda ocasión sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios por medio de oración y súplica, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 

Filipenses 4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 

Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Si aprendemos el secreto sabremos contrarrestar la ansiedad. Si experimentamos pobreza, no debemos estar ansiosos ni preocupados, pues el Señor siempre estará cerca y cuidará de nosotros. Por naturaleza, nos preocupamos y nos ponemos ansiosos. Esto pasa con los ricos y también con los pobres. Los pobres tienen sus preocupaciones, y los ricos, las suyas. Sólo aquellos que tienen la experiencia de estar verdaderamente en Cristo y de ser revestidos de poder interiormente por Él, nunca estarán ansiosos, ni preocupados.

Como ser humano, él había sufrido la falta de recursos materiales. Él no era un ángel ni una estatua inerte, sin sentimientos. Pero había aprendido el secreto de tomar a Cristo como su suficiencia. Por consiguiente, mientras padecía necesidades y era tentado a preocuparse por su situación, ponía en práctica este secreto. De este modo, experimentaba que este secreto eliminaba su inquietud. Por tanto, él podía testificar confiadamente que sabía estar humillado, así como tener abundancia. El hecho de que Pablo dijera que sabía estar humillado indica que él experimentaba cierto sentimiento de humillación. En efecto, él sabía lo que era preocuparse y tener ansiedad en medio de los sufrimientos; sin embargo, en esos momentos, él sabía aplicar el secreto, quien era el Cristo que moraba en él. El aplicaba a este Cristo en el cual podía ser hallado. Este Cristo es real, viviente, cercano, accesible y prevaleciente. Tal Cristo era el secreto de Pablo.

Pablo usó una palabra de los estoicos al afirmar que había aprendido a contentarse en cualquier situación; sin embargo, él no era estoico en absoluto. Antes bien, era una persona que estaba en Cristo y que había aprendido a experimentarlo y aplicarlo a todas sus situaciones. Podía estar contento, no porque hubiera recibido las enseñanzas de los estoicos, sino porque aplicaba a Cristo, a Aquel en quien vivía y permanecía. Repito una vez más que este Cristo había llegado a ser el secreto de Pablo.

¿Lo tienes tú?

El perdón de pecados: Única respuesta a nuestros problemas

El perdón de pecados: Única respuesta a nuestros problemas

Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 

Marcos 2:5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

El problema básico de los seres humanos caídos es el pecado. Cuando Dios creó al hombre, éste era puro, estaba limpio y no tenía pecado. El hombre había sido creado a imagen de Dios y conforme a Su semejanza. Además, Dios había soplado en él aliento de vida, y el hombre había llegado a ser alma viviente (Gn. 2:7). El soplo de vida llegó a ser el espíritu dentro del hombre. Por tanto, el hombre que Dios creó posee la imagen de Dios y Su semejanza, y contiene un espíritu. Como ser creado, estaba limpio, puro y completo. No obstante, según Génesis 3, el maligno, el diablo, el enemigo de Dios, vino a envenenar al hombre que Dios había creado. El hombre fue “mordido” por la serpiente, y el pecado se inyectó en él. 

Todos los problemas del género humano provienen del pecado, y a causa de él, la humanidad está sumida en la desesperanza. Todos han sido corrompidos por el pecado. ¿No cree que el género humano, incluyéndolo a usted, ha sido corrompido? ¿Acaso no ha sido el pecado lo que ha corrompido el vecindario, la ciudad y el país donde usted vive? El mundo entero ha sido corrompido por el pecado. Por tanto, al llevar a cabo el servicio evangélico, lo primero que debemos hacer es mostrarle a las personas cómo ser perdonadas de sus pecados. Si queremos que sean restauradas a la comunión con Dios, tenemos que eliminar el problema del pecado, pues éste es el causante de la problemática a la que se enfrenta el género humano.

Muchos podemos testificar que en el pasado hicimos todo lo posible por obtener una buena educación con miras a un futuro brillante. No obstante, debido a que el problema relacionado con el pecado no había sido resuelto, éste nos corrompió bastante. Pero el día en que creímos en el Señor Jesús y lo recibimos, fuimos perdonados de nuestros pecados. Es por esto que dijo en Marcos 2:5: “Hijo, tus pecados te son perdonados”.

Así, nuestro mensaje debe enfocarse en la raíz del problema, no en adornarlo con vanas filosofías que son como una curita en la herida, Cristo va hasta el fondo,(Hijo tus pecados te son perdonados) Debemos hacerle ver a nuestros semejantes que tienen una lepra que los aparta de la comunión con Dios, que los destierra a una vida sin sentido y en el peor de los casos a una eternidad sin Dios.

Claro, esto no significa que nos volvamos jueces de los demás, o que lancemos un mensaje condenatorio y excluyente, todo lo contrario, debemos predicar con el corazón de Cristo, llenos de compasión y comprensión.(Juan cap. 8)

¿Tu vida expresa a Cristo?

¿Tu vida expresa a Cristo?

Juan 12:49 Porque Yo no he hablado por Mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. 

Juan 14:9-10 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí ? Las palabras que Yo os hablo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que permanece en Mí, Él hace Sus obras.

En Filipenses capítulo 4, el apóstol Pablo exhibe las características de una persona que vive a Cristo, sin este legado no sabríamos qué clase de vida deberíamos llevar para vivir a Cristo. El propio Señor Jesús estableció el modelo de esta vida durante los años que vivió en la tierra. Si leemos atentamente los evangelios, descubriremos que el Señor vivió absolutamente fuera de la esfera de la religión, la cultura y la filosofía. La vida que el Señor Jesús  llevó estaba totalmente ocupada en hacer la voluntad del Padre. En Él no se hallaba el elemento de la religión, de la cultura, de la filosofía, ni el de las costumbres y las tradiciones.(Hoy es común ver como muchas personas respetables anteponen sus denominaciones y sus creencias particulares en detrimento de la vida conforme al espíritu de Cristo) Jesús vivió una vida absolutamente gobernada por el padre, esto no debe ser novedad, puesto que la escritura dice que “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en Carne…(1ra. Timoteo 3:16) Por consiguiente, el Señor podía llevar una vida libre de toda influencia religiosa, cultural y filosófica. Su vida expresaba plenamente la vida divina. Durante Su vida en la tierra, el Señor Jesús vivió y expresó al Padre.

Quisiera animarles a que, bajo esta luz, vuelvan a leer los cuatro evangelios. Los evangelios describen la vida que llevó el Señor Jesús, la cual estaba totalmente ocupada por Dios el Padre. Cuando el Señor Jesús hablaba, en realidad era Dios el Padre quien se expresaba. En todo lo que el Señor Jesús hacía, expresaba algún atributo del Padre. El Señor Jesús, mediante Su vida, estableció un modelo para nosotros. Si vivimos de acuerdo con este modelo, estimaremos como pérdida, e incluso como basura, todas las cosas religiosas, culturales y filosóficas. También menospreciaremos las costumbres y las tradiciones, a fin de que Cristo nos posea por completo. Entonces, únicamente viviremos y expresaremos a Cristo.

“En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: YO LO CONOSCO, PERO NO GUARDA SUS MANDAMIENTOS, él tal es mentiroso, y la verdad no está en él. Pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor  de Dios se ha perfeccionado, POR ESTO SABEMOS QUE ESTAMOS EN EL”

Y como dijo el poeta: Aquí está la gran verdad que sobre el orgullo pesa “EL QUE DICE QUE PERMANECE EN EL, DEBE ANDAR COMO EL ANDUBO” (1ra. Juan 2: 3-6)

La religiosidad y sus derivados no cumplen con  estos postulados.

Vivir y expresar a Cristo también significa sentir como él, pensar como él, tener compasión como él la tubo (Mateo 9 :35-37) en definitiva ser como él. Nuevamente Pablo pone una clave que no es negociable “ …Y SI ALGUNO NO TIENE EL ESPIRITU DE CRISTO, NO ES DE EL.(Romanos 8:9,b)

Vivamos a Cristo, lo demás estimémoslo como perdida y en el peor de los casos, como basura, en aras  de ganar a Cristo…

“MI YUGO ES FACIL Y LIGERA MI CARGA” (Mateo 11:30) Si lo sientes  muy pesado, debes tirar la capa de la religión y  comenzar a andar como el anduvo. Amen.